El embarazo es un proceso notable y altamente complejo, que ocurre entre la concepción y el parto, y dura una media de 38 semanas. Puesto que muchas veces no se conoce con exactitud la fecha de la concepción, es más fácil contar el embarazo desde el primer día del último periodo menstrual, que suele corresponder a unos 15 días antes de la concepción, lo que hace un total de 40 semanas.
El primer signo del embarazo suele consistir en la falta de la regla, aunque esto puede deberse a otras causas. Sin embargo, si se ha producido un coito sin anticoncepción, el embarazo es la causa más probable. Otros síntomas precoces incluyen una sensación de plenitud y hormigueo en las mamas, y la necesidad de orinar con más frecuencia. Las llamadas “nauseas matinales” pueden aparecer de hecho en cualquier hora del día y muchas veces se agravan al preparar la comida. Una taza de té y un bizcocho seco a primera hora de la mañana pueden aliviar el problema, y es aconsejable hacer comidas pequeñas y frecuentes a lo largo del día, en lugar de abundantes y poco numerosas.
Es importante que acuda al médico lo antes posible, cuando sospeche que puede estar embarazada; es decir, dos semanas después de la primera falta. Lleve a la consulta una muestra de la primera orina de la mañana. Es posible realizar una prueba de embarazo para detectar la presencia o ausencia de una hormona llamada gonadotrofina coriónica humana (HCG), producida por el huevo en desarrollo y excretada con la orina de la madre. Se dispone de pruebas simples para hacer a domicilio, que se basan en el mismo principio. Si realiza la prueba usted misma, también debe consultar con el médico si el resultado es positivo.
Una vez confirmado el embarazo, el médico de familia tomará las medidas necesarias para que le atiendan durante la gestación y el parto. Si el niño va a nacer en el hospital, deberá acudir a la consulta hospitalaria 12 a 13 semanas después de la concepción.
Las visitas a la clínica maternal se repiten mensualmente durante las 28 primeras semanas, cada 15 días hasta la semana 36 y, después, semanalmente hasta el parto. Como es natural, estas pautas tienen que ser flexibles para permitir las consultas en circunstancias inusuales.
La vigilancia prenatal puede hacerse por completo en el hospital durante todo el embarazo, o el hospital quizá le devuelva a su médico después del examen inicial. Será vista con regularidad en la consulta del médico hasta la semana 32, y a partir de entonces volverán a atenderla en el hospital. Como alternativa, usted puede elegir una clínica local, donde será atendida por comadronas durante la gestación.
Las clínicas maternales no sólo comprueban la salud de la madre y el feto, sino que también proporcionan clases sobre cuidado del bebé y preparación para el parto. La mayoría de los cursos incluyen por lo menos una sensación para los futuros padres, a fin de aconsejarlos sobre la forma en que pueden ayudar a sus parejas durante el embarazo, el parto y el puerperio.




